Histórico: Las dos coreas abrazadas por el deporte

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Por Manuel Díaz Aponte

¿Quién podría imaginarse meses atrás ver a la Península de Corea unida en el deporte?
Una ceremonia majestuosa e imponente para inaugurar los XXIII Juegos Olímpicos de Invierno en Corea del Sur, donde Corea del Norte está presente y los atletas de ambos países desfilaron juntos portando una bandera blanca de reunificación.

Un gesto de buena voluntad aplaudido por quienes anhelan la paz en el mundo y lo que se interpreta como la antesala de la búsqueda de un acuerdo definitivo en la Península de Corea.

Allí fue izada la bandera de la República Popular de Corea del Norte, y los atletas de ambos países se hicieron fotos, se abrazaron y saludaron efusivamente.

En el acto inaugural estuvieron presentes diversas personalidades entre ellas, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence; el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in y Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong-un.
Más de dos mil 500 deportistas de 92 países intervienen en la justa que se desarrolla en la ciudad de Pyeongchang, Corea del Sur, bajo un frio infernal.

¿Antesala de la Paz?
Una embarcación de Corea del Norte trajo hasta esta localidad a un centenar de artistas y músicos norcoreanos para una serie de presentaciones durante el evento deportivo.

América Latina está representada por delegaciones deportivas de ocho países entre los cuales figuran Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, México, Perú y Puerto Rico.

Lo que la política y la diplomacia no han podido hacer lo hará el deporte, permitir un abrazo fraterno y de convivencia entre Corea del Norte y Corea del Sur, separada hace más de 65 años. Ello podría convertirse en la antesala de la paz en Asia Oriental.

¡Por fin!, hay señales bien claras de que en la Península de Corea florecerá la convivencia y pacificación para dejar atrás las amenazas, provocaciones, diatribas y confrontaciones entre dos naciones marcadas por lazos históricos, étnicos y culturales ancestrales

Los XXIII Juegos Olímpicos de Invierno, evento deportivo internacional, inaugurado este viernes en la ciudad de Pyeongchang, Corea del Sur y que se extenderán hasta el 25 de febrero, constituyen una formidable plataforma para acercar a las dos coreas.

Evento Trascendental

Estarán compitiendo atletas de los cinco Continentes, y se estima una inversión de más de doce mil 400 millones de dólares, aportados entre las distintas administraciones surcoreanas. Se han gastado más de 9.400 millones de dólares en la construcción de infraestructuras, incluyendo las redes de transporte y las sedes olímpicas en la ciudad de Alpensia.

Podríamos hablar de la “diplomacia del deporte” que obviamente es un elemento trascendental en la actual coyuntura política en que está sumergida la región de Asia Oriental, donde hay diferencias marcadas no tan solo entre Corea del Sur y Corea del Norte, sino también Japón.

Si finalmente se concretiza la paz en esta zona del mundo ello representaría un importante triunfo para todos aquellos que vienen abogando por una salida a la crisis a través del diálogo.

La presencia de una de las hermanas del líder norcoreano Kim Jong-un en la vistosa ceremonia inaugural de estos juegos olímpicos de invierno apunta hacia la ruta de la reconciliación de un conflicto que tiene más de 65 años.

Nadie niega la gran influencia histórica de Estados Unidos sobre Corea del Sur, uno de sus fieles aliados en Asia Oriental, pero ello podría comenzar a cambiar ante la agresiva e inteligente política exterior que viene aplicando el gobierno de República Popular de China.

El presidente y líder chino Xi Jinping recibió a finales del pasado año en la capital Beijing a su par surcoreano Moon Jae-in, con quien suscribió acuerdos de cooperación en diversas áreas ascendentes a millones de dólares.

Ese encuentro marcó el reinicio de los vínculos entre ambas naciones asiáticas que permanecieron congelados por décadas y que oficialmente no tienen relaciones diplomáticas.

Corea del Sur: ¿entre EE.UU. y China?
A partir de ahí, comisiones gubernamentales de Corea del Norte y Corea del Sur comenzaron a bajar el tono de sus confrontaciones e incluso se abrieron las compuertas para un diálogo directo, lo que finalmente aconteció el diez de enero de este año.

Luego el flujo de comunicación entre los líderes de la región ha ido aumentando hasta concretizarse ahora con la masiva presencia de atletas y artistas norcoreanos en las Olimpíadas de Invierno que se desarrollan en Corea del Sur.

Por cierto, el presidente surcoreano Moon Jae-in recibió a la delegación norcoreana encabezada por Kim Yo-jong, hermana del líder y presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un.

Ha trascendido que el liderazgo norcoreano cursó una invitación formal al presidente de Corea del Sur para que visite a Pionyang en los próximos días.

Si finalmente ello se materializa estaríamos en la antesala del restablecimiento de las relaciones políticas, diplomáticas y comerciales entre las dos Coreas.

Ante un cuadro así, ¿cómo quedaría el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con su política hacia esa región asiática?

¿Qué actitud asumiría Japón, aliado incondicional de Norteamérica en la región de Asia Oriental?
¿No sería la República Popular de China la gran ganadora en la solución del conflicto en la Península de Corea por auspiciar el diálogo en la esa zona del mundo en vez de la guerra?

Los venideros días serán cruciales para poder apreciar hacia dónde se dirige el futuro inmediato de una de las regiones con mayor potencial armamentista del planeta.