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Vladimir Guerrero entra a Salón de la Fama de béisbol en EE.UU.

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El dominicano Vladimir Guerrero se convirtió hoy en el décimo exjugador latinoamericano y caribeño de las Grandes Ligas estadounidenses en entrar al Salón de la Fama del béisbol de Cooperstown, Nueva York.

Asimismo, es el tercer quisqueyano con ese reconocimiento y el primer otrora pelotero de su país en el llamado Templo de los Inmortales que no se desempeñó como lanzador.

Durante 16 temporadas en el ‘Big Show’ desde 1996 hasta 2011, las primeras ocho con el desaparecido club canadiense Expos de Montreal, Guerrero disparó 449 jonrones, impulsó mil 496 carreras y su promedio ofensivo fue de 318.

Nueve veces fue convocado al Juego de las Estrellas, conquistó ochos bates de plata y en 2004 resultó el Jugador Más Valioso de la Liga Americana con el uniforme de Angelinos de Anaheim.

Además de las seis campañas junto a ese último elenco, el jardinero sumó una per cápita con Vigilantes de Texas y Orioles de Baltimore antes de verse obligado al retiro por lesiones en sus rodillas.

En la ceremonia de exaltación, al aire libre y con una notable presencia de dominicanos, Guerrero agradeció a su familia y a Dios por los logros como ligamayorista.

También durante el breve discurso, característico de su poco hablar como fue en la etapa de deportista, reconoció a Montreal y Canadá, y la guía de sus dos directores de más tiempo en la Gran Carpa: el también dominicano Felipe Rojas Alou y Mike Scioscia.

Sé que no hablo mucho, pero me siento contento de entrar en el Salón de la Fama con este grupo, jugué con algunos y los vi jugar, expresó el oriundo del pequeño poblado de Don Gregorio, de la sureña provincia de Baní.

Este domingo también ingresaron al Salón de la Fama, Chipper Jones, Jim Thome y Trevor Hoffman, elegidos a principios de año como Guerrero por la Asociación de Escritores de Béisbol de América, y Jack Morris y Alan Trammell, seleccionados por el Comité de Veteranos.

Roberto Clemente, de Puerto Rico y quien perdió la vida en un accidente aéreo el 31 de diciembre de 1972, fue el primer pelotero latinoamericano en dicho espacio, en 1973.

Tal caso constituye uno de los pocos en los cuales el comité de aceptación de Cooperstown no esperó los cinco años reglamentarios para el alta entre los inmortales.

Una década después entró el lanzador dominicano Juan Marichal, y posteriormente lo hicieron el torpedero venezolano Luis Aparicio, en 1984, el jugador de cuadro panameño Rod Carew (1991), y el inicialista boricua Orlando Cepeda (1999).

Igualmente, se sumaron el primera base cubano Anastasio ‘Tany’ Pérez (2000), el camarero puertorriqueño Roberto Alomar (2011), el pitcher quisqueyano Pedro Martínez (2015) y el receptor boricua Iván Rodríguez (2017).

El recinto de Cooperstown acoge además, seleccionados por el Comité Especial de las Ligas Negras, a los peloteros de Cuba: Martín Dihigo (1977), José de la Caridad Méndez (2006) y Cristóbal Torriente (2006). (PL)